La palabra disciplina generalmente está asociada con regulación, control, imposición, castigo y represión. Algunos padres, madres o adultos responsables de la formación de niños y niñas ciertamente utilizan estas técnicas para lograr el control, otros sencillamente dejan la disciplinar para mantener la cercanía y la confianza de sus hijos.
Si consideramos la disciplina como un proceso de aprendizaje y no como una mera herramienta de control podremos evidenciar que evoluciona en conjunto con el desarrollo de los niños, niñas y adultos; en este proceso la práctica sistemática conduce al establecimiento sólido de esquemas de socialización en busca de mostrar la conducta mas favorable para el desenvolvimiento pleno de la niña o el niño en comunidad.
La vida en sociedad requiere del establecimiento claro y preciso de límites y libertades y es aquí cuando cobra importancia la disciplina como proceso de adecuación a la sociedad en la cual se desarrollan los pequeños.
Los padres y los adultos significativos para los niños y niñas modelan su comportamiento de forma directa y/o indirecta, ahora bien, el manual para ser padres caduca cada segundo, con cada gesto, acción y decisión, sin embargo pueden considerarse algunos aspectos para disciplinar con manos de seda a nuestros niños y niñas hoy.
- Es importante que los adultos que participan en la crianza de los pequeños establezcan acuerdos claros en lo referente a las libertades y límites que tendrán los en casa y fuera de ella.
- El afecto de los adultos cercanos responsables de los niños y niñas es incondicional y esto debe estar muy claro para ellos, aunque existan regulaciones del comportamiento necesarias para fomentar la sana convivencia.
- Aunque la relación entre el adulto y el niño sea horizontal es importante que el adulto asuma su rol como guía y orientador ya que tiene mayor experiencia. Los niños requieren directrices claras para poder construir equilibradamente sus propios patrones.
- Una relación de confianza, cariñosa y de estima bidireccional favorece la comunicación y por ende el desarrollo de niños y niñas disciplinados cálida y espotáneamente minimizando medidas de agresión para lograr el control.
Más adelante se desarrollarán los siguientes subtemas
* ¡Disciplinar a mi bebé es descorazonado!. Formando hábitos.
* ¿Disciplina con manos de seda?. Mi niño/niña aún no tiene seiete años.
"NIÑOS Y NIÑAS HOY"
jueves, 5 de agosto de 2010
miércoles, 14 de julio de 2010
¿Mamá, Papá, por qué me quieren tanto?
¡Estos son otros tiempos!
¡Mis hijos lo merecen todo!
¡Mis hijos lo merecen todo!
Estas son frases de algunas mamás y papás contemporáneos, los padres queremos a nuestros hijos, pero algunos los queremos demasiado.
¿Eres un padre que ama demasiado?
Los padres viven a su manera la experiencia de crecer con los niños, tienen la oportunidad de disfrutar cada momento con ellos y el deber de guiarlos, protegerlos, defenderlos y nutrirlos integralmente.
Existen padres que se esfuerzan por consultar a especialistas, leer libros, intercambiar información con amigos, hacer todo por sus pequeños, simplemente porque los quieren. Todo aquel que ha experimentado el amor hacia un hijo sabe que es infinito y pleno.
La Doctora Annie de Acevedo, reconocida psicóloga infantil, ha expuesto a lo largo de su trayectoria que hablar de "Padres que aman demasiado" puede resultar exagerado, pero deja de serlo cuando en nombre del amor hacemos escogencias que benefician poco a los pequeños.
Ama profundamente a tus hijos, regálate la oportunidad de ser inperfecto acompañándoles a crecer, así aprenderán a cometer errores y sobre todo a corregirlos, la perfección extrema en la orientación de los niños y niñas puede afectar su desarrollo emocional, déjalos caer de vez en cuando, ve a su auxilio sólo si es necesario, permite que tome sus propias decisiones, establece límites claros, sé constante con tus exigencias y permisos, pide a tus niños que realicen algunas tareas que ayuden a mantener el orden en la casa, asígnales responsabilidades, confía en su potencial para solucionar problemas, acompáñales en el cumplimiento de sus tareas escolares, trabaja con tus hijos sin asumir sus responsabilidades, de esta manera, los niños fortalecen sus hablidades para afrontar situaciones y solucionar problemas.
Todos, en algún momento hemos querido a nuestros niños más de lo necesario y es normal, lo que hay que evitar es querer demasiado todo el tiempo, ten presente que las acciones diarias tendrán efecto a largo plazo, la constancia, la coherencia y la seguridad que tengas en ti y en tus convicciones son ejemplos claros que siguen los niños y niñas al contruir su personalidad y fortalecer su temperamento.
Si crees que eres de esos padres que aman demasiado intenta racionar tus acciones, ama produndamente a tus hijos pero de a poco para ayudarles a crecer con equilibrio.
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